N°: 48
CARRERA: VETERINARIA
AÑO: 2025
AUTORA: ELIANA INÉS HALABURDA OJEDA
RESUMEN:
La leishmaniasis visceral canina (LVC) es una zoonosis de alta prioridad en salud pública por su potencial de transmisión al ser humano, esta zoonosis representó un problema de salud pública de gran relevancia y un riesgo veterinario significativo, especialmente en zonas urbanas y periurbanas del Paraguay. La elección del área de estudio se basó en antecedentes de casos confirmados por la Séptima Región Sanitaria, así como en la necesidad de generar datos locales que sustentaran decisiones sanitarias eficaces en sectores vulnerables. La investigación se alineó con el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) N.º 3: Salud y bienestar, promoviendo la vigilancia epidemiológica desde el enfoque de “Una sola salud”, que reconoció la interdependencia entre la salud humana, animal y ambiental. El objetivo general fue determinar la prevalencia de LVC mediante el test rápido “Leishmania Ab” en canes de cinco manzanas del barrio seleccionado. Como objetivos específicos, se propuso describir signos clínicos en canes positivos para identificar manifestaciones frecuentes y facilitar el diagnóstico precoz y detectar factores de riesgo ambiental vinculados con la presencia del vector Lutzomyia longipalpis, con el fin de orientar estrategias preventivas basadas en evidencia. Se realizó un estudio de campo que incluyó una encuesta inicial para delimitar la población canina, seguida de la toma de muestras a animales que cumplieran con los criterios de inclusión: canes mayores de seis meses, no agresivos, residentes en el barrio y sin enfermedades que interfirieran con el resultado del test. De los 55 perros censados, 51 fueron muestreados, mediante el test rápido, arrojando 10 casos positivos, que representó una prevalencia del 19,6 %, calculada a través de análisis descriptivo utilizando el software Jamovi, siendo los resultados registrados en fichas individuales. El análisis reveló que los principales factores ambientales asociados a la positividad fueron: presencia de vegetación densa en el entorno del animal (100 %), ubicación de la cama del perro en zonas sombreadas o húmedas (83,3 %), acumulación de materia orgánica (33,3 %), presencia de criaderos de mosquitos (33,3 %) y humedad excesiva en el suelo (16,7 %). Estos factores favorecieron la reproducción y supervivencia del vector, incrementando el riesgo de transmisión. En cuanto a las manifestaciones clínicas, el signo más frecuente fue la onicogrifosis, seguido de deshidratación, adenomegalia, epistaxis y alopecia localizada. Otros signos menos comunes incluyeron conjuntivitis, caquexia, descamación cutánea y casos asintomáticos. Predominaron los machos sobre las hembras, con un rango etario entre seis meses y diez años. En conclusión, la LVC presentó una prevalencia significativa en la zona estudiada, asociada a factores ambientales específicos y una variabilidad clínica importante, lo que resaltó la urgencia de aplicar políticas sanitarias integradas con un enfoque integral.
PALABRAS CLAVES: Salud pública - enfermedad - animal - medio ambiente - epidemiología