Clase inaugural de Arquitectura invitó a reflexionar sobre la identidad y la transformación de la ciudad

El 17 de agosto de 2026, a partir de las 17:00, estudiantes de la carrera de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Encarnación (UNAE) participaron de la Clase Inaugural correspondiente al segundo período académico, desarrollada en el Auditorio Central de la institución. Bajo el título “La arquitectura de lo cotidiano: Historias que construyen ciudad”, la actividad propuso un espacio de encuentro y reflexión orientado a comprender la relación entre arquitectura, memoria, patrimonio e identidad, tomando como punto de partida las experiencias que forman parte de la vida cotidiana y de la construcción de una ciudad.

La conferencia estuvo a cargo del Arq. Andrés Morel, arquitecto, especialista en Planificación Estratégica para el Desarrollo Nacional y académico de número de la Academia de Historia y Geografía Militar del Paraguay. Con una trayectoria vinculada a la preservación del patrimonio histórico y a la investigación urbana local, el profesional compartió con los estudiantes una mirada especializada sobre los procesos de transformación de Encarnación y la importancia de reconocer los elementos históricos que contribuyen a definir la identidad de una comunidad.

Durante el encuentro se desarrolló el tema “Reconstruyendo la identidad: La transformación arquitectónica e histórica de Encarnación a un siglo del Ciclón de 1926”, abordando la capacidad de recuperación de la ciudad frente a acontecimientos que marcaron profundamente su desarrollo. La exposición permitió reflexionar sobre las transformaciones experimentadas por el paisaje urbano a lo largo del tiempo y sobre el valor de la memoria arquitectónica como componente fundamental para comprender el presente y proyectar el futuro de la ciudad. En este contexto, el centenario del Ciclón de 1926 otorgó una relevancia particular a la temática, al vincular la historia local con los desafíos contemporáneos de planificación y desarrollo urbano.

La actividad buscó, además, generar en los futuros arquitectos una mirada crítica y sensible hacia el patrimonio cercano, destacando el papel que desempeña la arquitectura en la conservación de la identidad y en la construcción de ciudades resilientes. La experiencia permitió que los estudiantes se aproximaran a su entorno desde una perspectiva que trasciende la dimensión strictly constructiva de la disciplina, reconociendo que las edificaciones, los espacios urbanos y las transformaciones territoriales también conservan historias y significados que forman parte de la memoria colectiva.

Como resultado, la Clase Inaugural se constituyó en un espacio de inspiración y aprendizaje para los estudiantes, promoviendo la valoración del patrimonio local y la reflexión sobre el compromiso profesional de los arquitectos con su contexto. El encuentro permitió iniciar el segundo período académico fortaleciendo la formación integral de los participantes y reafirmando la importancia de vincular los conocimientos arquitectónicos con la historia, la identidad y las necesidades de la sociedad.